Blog Creado el 4 de Abril de 2011

jueves, 4 de agosto de 2011

Sueño en las Highlands Capitulo 2

Hola!
Perdón por no haber podido subirlo, pero bueno ya lo termine y estoy a mitad del tercero así que no se desesperen. :)



2

Highlands de Escocia,
Castillo MacKenley  - la actualidad

Kenneth ya estaba mareado de tantas vueltas que había dado en todo el castillo. Sí. No era una mansión como innumerables veces le habían dicho que no era.

-Dios mío, no pensé, que habría tantas habitaciones en este lugar.- Kenneth todavía no podía creerse que hubiera tantas habitaciones y limpias. Bell le había dicho que las limpiaban periódicamente para que no se les acumulara polvo en ellas.

Kenneth estaba ya instalado en su habitación era espaciosa, claro. Era la habitación que le pertenecía a su difunto tío. Se dijo a si mismo que tenía que ser fuerte, porque nadie lo sería por él.

Decidió irse a descansar, pero antes iría a ver la biblioteca, de la que le había hablado Alfred cuando habían pasado cerca de allí.

***

Kenneth pensaba que la biblioteca, no podría ser tan grande, pero se equivocaba. La biblioteca era grande. No grande, no, esa palabra le quedaba pequeña a la biblioteca, pero enorme sí, era la palabra perfecta, para la biblioteca de su tío.

Su tío tenía por los libros y por la música, según sabia. Pero no pensaba que su pasión ellos fuera tan grande. Entonces procedió a entrar. Cuando vio a su alrededor, se encontró rodeado de todo tipo de libros, desde libros pequeños con pequeños tomos, hasta enormes y pesados tomos ordenados por orden alfabético y por tema, según podía ver Kenneth y un gran piano de cola.

Decidió sentarse junto a la chimenea  que estaba encendida, como pudo ver. Se acomodó en una butaca y procedió a terminar de leer la carta que le había dejado su tío.

***

Kenneth estaba sorprendido y a la vez muy confundido, por la información que su tío le había revelado en la carta la cual decía:


Querido sobrino mío Kenneth,
Quizás cuando recibas esta carta de manos de la notaria ya no este, pero debes entender algo y es que voy a estar muy bien. Antes de que sigas leyendo esta carta quiero que me perdones, por no haber confiado más en ti y haberte confiado el secreto que guardaba nuestra familia desde hace ya muchas generaciones. Como quizás te habrás dado cuenta ya eres el laird del castillo. Si yo lo era. Pero como no sabrás, este puesto conlleva una gran responsabilidad y debes prometerme que lo que te diré a continuación no lo dirás, aunque tu vida dependa de ello.


Kenneth no podía creer lo que estaba leyendo, su tío había guardado un secreto de tal magnitud, pero ¿Por qué? ¿Qué era, para que lo guardara de esa manera? Siguió leyendo haber que más decía la carta.


Antes de que pienses, porque no te lo rebele es porque a mí, me lo hizo jurar mi padre un tiempo antes de morir. Bueno según hasta donde sé que nuestra familia guarda un gran tesoro. Sí, un tesoro. Pero ni yo mismo se cuál es ese gran tesoro que custodiamos los que somos laird de este castillo. Según me conto mi padre, este tesoro del cual no sabemos nada hasta, está custodiado desde el año 1124? Aproximadamente. Sus orígenes no son muy ciertos, algunos dice que fue un gran botín, otros dicen que es un objeto mágico, pero nadie sabe con exactitud que es, pero creo tener una pista de como encontrarlo. Intente, pero no tuve éxito, pero quizás tú puedas encontrarlo.

Encontré un diario, que contiene la información de la ubicación del tesoro. Es un libro de cuero negro con una rosa grabada en oro. El libro esta y no está a la vista.
Espero que me puedas perdonar, por no habértelo dicho antes, Kenneth, pero era que no quería admitir que eras y serás la persona perfecta para guardar el secreto de nuestra familia.
Tu querido tío,
Angus MacKenley.
Pdta.: Si lo encuentras no lo pierdas.


Kenneth no podía creer que su tío le pidiera disculpas, su tío el serio Angus MacKenley. Pero lo más sorprendente era que le pedía que no lo perdiera. Se quedó unos momentos analizando la parte de la carta que hablaba sobre un diario, que quizás rebelara el paradero del tesoro.

Pero ¿Cómo lo encontraría? Se dijo. Entonces recordó lo que le había dicho su tío en una parte de la carta:

“El libro está y no está a la vista”

Eso es. Ya sabía dónde estaba el libro. Su tío era sin duda una persona muy ingeniosa. Solamente a él se le hubiera ocurrido eso, se dijo.

Acercándose a la estantería más próxima lo encontró, el diario tenía una sobrecubierta de un libro de detectives muy moderno. Lo cual no encajaba en una biblioteca con tomos de cuero y pasta dura y oscura.
Cuando tomo el diario y le quito la sobrecubierta que su tío le había puesto, se quedó sin palabras. El libro era hermoso, era mucho mejor de lo que su tío se lo había descrito una vez.
Era de cuero negro y en el medio tenía una gran rosa en oro. En el lomo por igual pero pequeña. Cuando Kenneth lo abrió se sorprendió de encontrar una advertencia en el mismo que decía:

“Este diario no ha de ser leído, por nadie más que no se el laird del castillo, si es que llega a encontrarlo, pero en dado caso no debe usarse nunca la información aquí contenida para fines egoístas, ni personales”
Neil MacKenley
Laird del castillo MacKenley de 1124.

Cuando Kenneth termino de leer el mensaje que tenía al principio el diario se quedó 
pensativo. ¿Por qué el diario tenia esas advertencias? ¿Por qué tanto misterio?
Tenía muchas interrogantes, pero antes tenía que terminar de leer el diario para saber que era ese famoso “Tesoro” de la familia MacKenley.

***

Cuando Kenneth termino de leer el diario estaba muy cansado y le costaba formar pensamientos coherentes, además de pensar con claridad.

Decidió llevarse el diario a su habitación, para en la mañana proseguir con sus planes.

Nos leemos, 

Booky! ^^

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